En Frankenstein, de Mary Shelley, la aparición de la voz de la criatura marca un momento clave en la novela. A partir de ese punto, el relato deja de estar centrado únicamente en la mirada de Víctor Frankenstein y se abre a una nueva perspectiva. La criatura narra sus primeros momentos de existencia como una experiencia confusa, dominada por sensaciones que no logra distinguir con claridad. Ver, oír, sentir y oler aparecen mezclados, en un mundo que se le presenta sin orden ni sentido previo.
A medida que avanza su relato, comienza a organizar esas percepciones y a reconocer el entorno. Aprende a diferenciar objetos, sonidos y fenómenos naturales, en un proceso que recuerda al desarrollo de una conciencia. Este aprendizaje no está guiado por nadie: es un descubrimiento solitario, marcado por la curiosidad y la necesidad. Sin embargo, su experiencia no es solo de asombro, sino también de dolor. El frío, el hambre y el miedo aparecen desde el inicio, junto con la incomprensión.
El contacto con los seres humanos introduce un cambio decisivo. Frente al rechazo y la violencia, la criatura empieza a comprender su diferencia. Al mismo tiempo, observa gestos de afecto y comunicación que despiertan en ella un deseo de pertenecer. De este modo, el texto plantea que la monstruosidad no está en el origen, sino que se construye en relación con los otros, en un proceso donde la sensibilidad y el sufrimiento ocupan un lugar central.
Actividades
¿Cómo se describen los primeros momentos de la criatura y qué características tiene su forma de percibir el mundo?
¿De qué manera evoluciona la conciencia de la criatura a lo largo del fragmento?
¿Qué papel cumplen los seres humanos en la construcción de la identidad de la criatura?
Respuestas orientadoras
Los primeros momentos de la criatura se describen como una experiencia confusa, donde todas las sensaciones aparecen mezcladas. No puede distinguir claramente entre ver, oír o sentir, lo que muestra que aún no ha organizado su percepción del mundo. Esta forma de experimentar la realidad refleja un estado inicial de conciencia, todavía en formación.
A lo largo del fragmento, la criatura comienza a diferenciar sus sensaciones y a reconocer su entorno. Aprende a identificar objetos, sonidos y fenómenos, lo que indica un proceso de aprendizaje progresivo. Esta evolución muestra cómo pasa de la confusión inicial a una comprensión más ordenada del mundo.
Los seres humanos cumplen un papel fundamental, ya que a través del rechazo y la violencia le hacen tomar conciencia de su diferencia. Sin embargo, también observa gestos de afecto y comunicación que despiertan en ella el deseo de pertenecer. Esto sugiere que su identidad se construye en relación con los otros, y no de manera aislada.
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