El punto de vista en la historieta
Una historia nunca se cuenta desde ningún lugar: siempre vemos los acontecimientos desde una determinada perspectiva. A esta elección la llamamos punto de vista. Elegir quién observa una historia determina qué información recibe el lector, qué cosas permanecen ocultas y de qué manera comprendemos a los personajes.
En una historieta podemos contar desde el punto de vista del protagonista. En ese caso acompañamos principalmente lo que ese personaje ve, sabe, recuerda o imagina. El lector puede descubrir los acontecimientos al mismo tiempo que él. Incluso podemos utilizar una perspectiva subjetiva y dibujar una viñeta como si estuviéramos mirando directamente a través de sus ojos.
También podemos adoptar el punto de vista de un personaje testigo. Este presencia los hechos, pero no necesariamente los comprende por completo. Una pelea, por ejemplo, será muy diferente si la vemos desde uno de los participantes, desde un compañero que observa o desde alguien que desconoce por qué están peleando.
Otra posibilidad consiste en utilizar un punto de vista externo. La historieta muestra acciones y diálogos, pero no nos permite entrar directamente en los pensamientos de los personajes. El lector debe interpretar sus gestos, palabras y comportamientos.
El punto de vista también puede cambiar durante la narración. Un mismo acontecimiento puede mostrarse primero desde un personaje y luego desde otro, revelando información diferente o incluso contradictoria.
Por eso, antes de dibujar una historieta conviene preguntarse: ¿quién está viendo esta historia? ¿Qué sabe? ¿Qué ignora? ¿Y qué quiero permitirle saber al lector? Cambiar estas respuestas puede convertir una historia sencilla en otra completamente diferente.
Actividad: el punto de vista
Elegí una de las siguientes situaciones y escribí el guion de una historieta de 1 a 3 páginas.
Antes de empezar, decidí desde qué personaje vas a contar la historia. El lector solamente podrá conocer aquello que ese personaje ve, escucha, sabe o imagina.
1. La casa de enfrente
Buenos Aires, 1977. Un chico se despierta de madrugada por el ruido de varios autos. Desde la ventana ve hombres que bajan frente a la casa de una familia del barrio. Escucha golpes, órdenes y algunos gritos, pero no alcanza a comprender exactamente qué sucede.
A la mañana siguiente, la casa está cerrada. En la vereda queda solamente un juguete.
La historia puede contarse desde el chico que observa, desde un vecino que sabe más de lo que dice o desde otro niño de la familia que está dentro de la casa.
2. Una entrada para el Mundial
Junio de 1978. Un adolescente consigue una entrada para ver un partido del Mundial y está entusiasmado. En las calles hay banderas, bocinazos y gente festejando.
Antes de llegar al estadio se cruza con un pequeño grupo de mujeres que camina alrededor de una plaza llevando fotografías. Más tarde escucha a unos periodistas extranjeros haciendo preguntas que no comprende del todo.
La historia puede seguir al adolescente, a una de las mujeres de la plaza o a un periodista extranjero. El mismo día sería completamente diferente para cada uno.
3. La carta escondida
Una chica encuentra una carta escondida entre las páginas de un libro de su hermano mayor, que ya no vive en la casa. Los adultos evitan hablar de él.
La carta menciona nombres, lugares y acontecimientos que ella desconoce. La protagonista comienza a investigar preguntando, observando fotografías y escuchando conversaciones familiares.
La historieta puede estar narrada desde la chica que intenta reconstruir lo ocurrido o desde uno de los adultos que conoce la verdad y trata de ocultársela.
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