Frío, por Eduardo Sacheri

No sé si a los demás les pasa lo mismo, pero a mí me cuesta mucho pensar en el frío si no estoy teniendo frío en el momento de querer pensar en el frío. Seguro que uno puede decir la palabra «frío» cuando se le dé la gana, pero no es lo mismo: así no es más que una palabra. Yo me refiero a pensarlo, el frío. A poder pensarlo, entendiéndolo, al frío. Es distinto decir «frío» que sentir frío. Decirlo es casi nada. Igual es una palabra distinta a
«árbol» o «perro». Esas son cosas que se ven, y uno puede imaginarlas. Pero el frío no. El frío hay que sentirlo para pensarlo. Esa sensación incómoda en todo el cuerpo, esa especie de dolor suavecito que uno no se puede sacar de encima aunque quiera, esa molestia que a uno lo sigue aunque trate de escapársele y haga un montón de cosas (apichonarse, hacerse chiquito, zapatear fuerte, dar saltitos en el lugar, o lo que sea) para salirse de esa situación fea. Esas ganas tontas de querer irse lejos del propio cuerpo a un lugar que esté más tibio: tontas porque no se puede, pero uno las ganas las tiene igual. Y de todo el asunto del rubio yo me puedo acordar solamente así: con frío. Si no, no. O me cuesta mucho más. Me cuesta y no es lo mismo. Pero hoy resulta que es domingo, casi de noche, y como está terminando mayo hace un frío de novela. Además estoy solo en casa, que eso también es importante para que me acuerde. Si está la familia no puedo. Si está la familia uno piensa en cosas comunes, las de todos los días. Más los domingos, que estamos todos, hablando, tomando mate, mirando un poco de tele. Pero hoy se fueron todos a lo de la tía Ceci, que yo mucho no me la aguanto, y con la excusa de pintar la piecita del fondo me quedé y mi mujer no me dijo nada. Capaz que se imaginó que yo no quería saber nada con ir a lo de su tía, pero como lo de la pieza me lo viene pidiendo hace un montón de tiempo y yo siempre le digo que sí y después no lo hago, hoy que le dije que iba a ponerme con eso no pudo decirme nada y se lo tuvo que aguantar. Así que después de comer se fueron y yo me quedé trabajando atrás, con la radio puesta en los partidos. Pero hace un ratito corté, porque me estaba quedando sin luz y aparte con este frío y la humedad no secó lo suficiente como para empezar con la segunda mano. Igual no importa porque la primera mano la di completa y el fin de semana que viene la termino. Eso si no estoy de guardia, que la verdad que no me acuerdo y me tendría que fijar pero creo que no. Para limpiar los pinceles me traje el aguarrás y el trapo y los pinceles y me senté en la mesa del jardín, que un poco de luz de día todavía quedaba y para eso tampoco se necesita mucho más. Y ahí yo no sé si empezó a bajar el rocío o qué pero de repente se congeló el aire y en la penumbra me vi el humito saliendo de la boca y la piel de las manos me empezó a doler, pero ya me faltaba poco para terminar y no tenía ganas de llevarme todos los trastos hasta la mesa de la cocina, así que me apuré a limpiar un pincelito que uso para los marcos que me dio más trabajo porque estaba con esmalte sintético y de repente me acordé. Yo creo que fue el frío, junto con estar solo y todo eso que ya dije, pero sobre todo el frío. Pero lo de estar solo también, porque en esto me pongo a pensar cuando estoy solo. Si justo me acuerdo de todo aquello cuando estoy con alguien enseguida trato de pensar en otra cosa, porque no me gusta pensarlo cuando estoy acompañado. No es que cuando estoy solo pensar en esto me guste. Ni tampoco que no me guste. No se trata de gustar, supongo. Me acuerdo y listo. Lo que sí, si estoy solo, no me resisto a pensarlo. No es que me voy para distraerme y sacármelo de la cabeza. Me quedo y me lo acuerdo. Antes no. Antes no podía. Hace años cuando me acordaba me ponía mal y quería arrancármelo como si fuera un trapo que me quemase la piel por adentro. Ahora ya no. Ahora me lo acuerdo y como mucho me pongo triste. Pero es una tristeza que me aguanto y está bien. No es como cuando me daban pesadillas. Ahora como mucho son sueños, y de vez en cuando. Muy de vez en cuando. A la mañana, mientras tomo mate con mi mujer, le cuento. Le digo «hoy soñé con el rubio», y ella me entiende y no me pregunta nada. Hace muchos años sí. Cuando yo le contaba me insistía con que fuera al psicólogo o al doctor o algo, que eso me hacía mal y que buscara ayuda. Y como yo me emperré siempre con que no, terminábamos discutiendo. Ahora ya no.
Por eso hoy, que con el frío me acordé del rubio, me quedé sentado echando vapor por la boca; y con la última luz del día vi que las manos se me ponían todas rojas. Eso nunca terminé de entenderlo. Cómo es eso de que con el frío a uno la piel se le pone roja. Una vez, estando allá, le pregunté a un oficial y me contestó algo de que era porque faltaba sangre, por el frío. Pero entonces entendí menos, porque si la piel se pone roja es por la sangre, y si falta sangre tendría que ponerse de cualquier color menos roja. A veces me da bronca no haber estudiado más. Saber más cosas. Siempre me dio vergüenza sentirme un bruto comparado con algunos colimbas. Estando allá me pasó con dos o tres. Con el rubio, sobre todo. Capaz que fue por eso que le prometí a la Virgen que si me sacaba de ahí iba a estudiar el secundario. De entrada no pude porque me destinaron a Neuquén y encima me casé y no pude. Pero después me tocó Campo de Mayo y ahí sí cumplí la promesa. Una vez, en la época en que me daban pesadillas, se me ocurrió visitar a los padres del rubio. Mi compadre Ramírez estaba destinado en el Estado Mayor y me consiguió la dirección en el archivo. Me llegué hasta Haedo y di unas vueltas para pasar por la vereda. Dos veces. La segunda justo salió una mujer de la casa. «La madre», pensé. Pero no estoy seguro porque no le hablé. Pensé que era la madre porque se parecía. La piel, la nariz finita, los ojos medio claros. Pero no estaba seguro y aparte capaz que no era. Habían pasado como quince años y en una de esas, nada que ver. Capaz que se habían mudado y era otra familia. A veces el parecido es así. No es que los hijos se parezcan a los padres sino que uno ve a los dos y le busca el parecido. Con mi hijo el mayor me pasa siempre. Todos dicen lo parecidos que somos. Más ahora que entró en la Escuela y con el pelo corto hasta a mí me hace acordar a como era yo hace veinte años. Así que no le dije nada. Nos cruzamos por la vereda y nos vimos un segundo y nada más. Llevaba una bolsa de compras. Ella me miró y yo me asusté. No sé por qué. Será porque me miró fijo, apenas un segundo pero fijo, como si me conociera. A lo mejor fue por el uniforme, que me miró. Yo calculo que fue por eso. Después no volví más. Pasó el tiempo, me fui acordando menos, y lo fui dejando. Era callado, el rubio. Andaba siempre en la suya, y con los demás se mezclaba poco y nada. No era que fuera un engrupido, no era eso. Pero era distinto. No sé bien por qué cuernos terminó en la Compañía. Los otros colimbas eran casi todos de Corrientes, de Oberá y la zona esa. Y el rubio, mezclado con ellos, parecía una mosca blanca. Los demás eran morochazos, más como soy yo. Pero éste era blanquito, y mucho más alto. Hasta las manos las tenía diferentes. Blancas, lisitas, se le veía que nunca en la vida había agarrado una pala, un martillo, nada de nada. A la legua se notaba que lo del rubio venía por el lado de los libros y esas cosas. Porque aparte usaba unas palabras que parecían sacadas del diccionario y se las entendía él solo, a veces. Y otros colimbas, que en su perra vida habían bajado del monte, lo miraban como si fuera un bicho. Yo tenía tipos que nunca habían visto un inodoro hasta entrar al cuartel. Y claro, comparado con ellos, el rubio parecía un marciano. De entrada me dio bastante trabajo, ese asunto. Porque dos o tres colimbas se lo tomaron de punto. Lo cachaban todo el tiempo con eso de que si era delicado, o si era demasiado limpio, o prolijito, esas pavadas. O me decían a mí, hablando fuerte para que el otro escuchara, que el rancho lo prepare el rubio que seguro que en la facultad le enseñan cocina, decían. O que la letrina la cave el rubio que seguro que sabe porque va a ser arquitecto. Yo les frenaba el carro porque lo que menos quería era que me enquilombaran la Compañía. Y aparte el rubio me daba lástima porque era buen soldado y trataba de no engancharse con esas jodas y no calentarse. Pero era guapo. Una vez no sé de dónde sacaron los colimbas una especie de pelota. Creo que la hicieron con un par de borceguíes que los ataron cruzados y medias que no servían y ataron todo con cordones del calzado. Como no había ningún oficial por ahí cerca yo los dejé. Justo en contra del rubio jugaba uno de los que lo tenía de punto. Salinas, se llamaba. Un morocho grande como una puerta. Y fue empezar a jugar y Salinas lo entró a cagar a patadas. Porque encima el rubio era bueno. La movía y el otro se empezó a poner loco y cada vez que lo gambeteaba empezó a cruzarlo como si nada. De entrada el rubio se lo aguantó hasta que no pudo más y en una de esas se levantó y reaccionó y se entraron a dar de lo lindo, y aunque el otro era grandote el rubio no se le achicó. Y ligaron los dos, la verdad. Un poco me puse contento porque el rubio me caía bien. Igual hubo que castigarlos a los dos porque en cuestiones de disciplina uno no puede hacer diferencias, y menos en un sitio como ese. Cuando los tuve que bailar, bailaron todos. Ni más ni menos. No era que yo quisiera o dejara de querer. Tenía que bailarlos y punto. La orden era esa, porque así iban a estar alertas y con la moral alta. Una vez le pregunté por arriba, al oficial, por ese asunto de tenerlos tan cortitos y me cortó en seco. Bien, pero me cortó de una. Así está bien, Ramírez, me dijo. Así está bien. Haga que se calienten con usted, así después se sacan toda la leche con el enemigo. Me acuerdo que me sonó raro eso del «enemigo». Como las películas de guerra de los sábados a la tarde, sonaba eso del «enemigo». Igual a los dos o tres días se pudrió todo. Porque cuando entraron a caer las bombas y a sonar los tiros, otra que una película. Los dos primeros días de bombardeo estuvimos metidos en los pozos con la orden de aguantar sin asomar la nariz, hasta que pasara. Pero resulta que no pasaba nunca. Se suponía que tenía que parar la cosa tarde o temprano, pero seguía. A veces parecía, porque pasaban veinte minutos, media hora, que no caía ningún bombazo cerca y uno pensaba que ya estaba, que habían rajado para otra parte. Pero después, mierda, entraban a caer de nuevo y otra vez adentro del agujero con el agua hasta los tobillos y un cagazo de Padre y Señor nuestro. Y de repente se vino el oficial con la orden de que había que entrar a tirar sí o sí porque ellos se venían al humo. Durante todo ese tiempo de espera había pensado que cuando se armara el batuque el miedo me iba a borrar todas las ideas y todos los recuerdos. El hambre, la tristeza por la familia, las ganas de volver, el frío. Ese frío de mierda, sobre todo. Estaba convencido de que en el medio de los tiros no me iba a quedar lugar en la cabeza para otra cosa que no fuera estar atentos a tirarles y a que no nos dieran. Pero no. Más bien que estaba muerto de miedo de que a la primera de cambio me cagaran de un tiro. Pero ese miedo me venía revuelto con todo lo demás. Con extrañar y con querer volverme y con el frío. Ese frío de todo el tiempo y de todos lados, que a uno lo seguía hasta cuando se dormía y le amargaba hasta los recuerdos y le sacaba las ganas de todo. Como la guerra. Igual que ahora, que ya es noche cerrada, y también se me acalambran los dedos y no siento los pies. Pero ahora es distinto, porque me meto a mi casa y ya está: prendo las hornallas y acerco las manos y listo. Pero allá no se podía. A uno no le dejaban encender fuego. No delate la posición. No sea pelotudo, le decían. Aunque a la final a mí me parece que hubiera dado lo mismo, porque nos tiraban de todos lados y a todas horas, porque hasta un pelotudo con escuela primaria como yo se daba cuenta de que nos estaban dando una paliza. Pero el teniente había dicho de acá no se mueve nadie, carajo, porque al que se mande mudar lo cago de un tiro yo mismo y les ahorro el laburo a los ingleses, dijo. Dijo así pero resulta que el último día, o la última noche, mejor dicho, porque fue de noche, yo mandé un colimba a buscarlo porque nos estaban dando sin asco y resulta que el tipo no estaba, y yo primero no le creí al colimba y pensé que era mentira que había ido hasta el puesto y mandé a otro pero resultó lo mismo, el teniente no estaba porque se había tomado el buque, eso había pasado. Y en ese momento yo medio que me taré porque resulta que estaba al mando y tenía a ocho colimbas igual de cagados de miedo que yo y nadie a quien preguntarle qué carajo hacer y los guachos se nos venían, tiraban y se nos venían. Y ahí fue cuando saltó el rubio. Saltó y agarró la ametralladora que teníamos en el pozo de adelante y me dijo si usted me ayuda los cubrimos. Y yo le dije que sí porque el rubio me miraba fijo y parecía tranquilo y parecía que el jefe era él. Bueno, tranquilo no porque tenía cara de loco y gritaba, pero por lo menos sabía qué hacer en medio de semejante quilombo. Y fue por eso que yo empecé a tenerle la cola de munición y él tiraba y les gritaba a los conscriptos que rajaran, que se fueran, y dale que dale tirando para un lado y para otro y los demás colimbas primero no atinaron a hacer nada porque el que gritaba era el rubio, pero ahí yo les grité lo mismo y la voz mía se escuchó porque parece que no pero con la ametralladora daba la impresión de que los teníamos a raya y el fuego de ellos era más raleado. El primero que rajó fue un conscripto alto y flaco, ñato, que se llamaba Gutiérrez, y cuando los otros vieron que se perdía detrás de la loma agarró Salinas, el del picado de fútbol, y salió corriendo para el mismo lado como una flecha, y los otros detrás, que para correr más rápido algunos hasta dejaban los FAL ahí en el piso, y el rubio tiraba, puteaba, tiraba y me pedía más munición, le brillaban los ojos y seguía tirando. A la final nos quedamos solos y me dijo rájese, y yo de entrada pensé que no, que no lo podía dejar y le dije que no, pero el rubio me insistió y ahí nomás le dije que sí. Y eso es más que nada lo que a mí me sigue dando vueltas ahora, tantos años después. Porque yo también pude haber dicho andate vos, pibe, que yo me quedo. Solamente una vez, creo, llegué a decirle dejá, nos quedamos los dos. Pero el rubio me insistió y entonces le dije que bueno. Es el día de hoy que no sé si en medio de semejante quilombo alcancé a darle las gracias. A mí me gusta pensar que sí, que se las di, pero la verdad es que no me acuerdo. Capaz que sí o capaz que no, que salí rajando todo lo rápido que me dieron las patas y punto, viendo el bordecito de arriba de la loma y pidiéndole a Dios que me dejara llegar al otro lado. Y el rubio largó la ametralladora y agarró el FAL y mientras yo corría alcancé a sentir todavía los estampidos del fusil y al rubio que los puteaba y les tiraba, los puteaba y les tiraba. Supongo que fue por eso que una vez le pedí a mi compadre que me buscara la dirección de los padres, ahí en Haedo. Pero igual no me animé. Porque no sé si hicimos bien en eso de hacerle caso y correr, de dejar que se quedara él. A lo mejor había que salir todos y ver qué pasaba. O a lo mejor no, porque si hacíamos eso nos cagaban a tiros a todos y era peor. No lo sé, y eso es lo que más vueltas me da. O a lo mejor lo que me come la cabeza es que tendría que haberme quedado yo, que lo que hizo él lo tendría que haber hecho yo, porque el rubio era un colimba y nada más. Pero el rubio en ese momento era otra cosa, como más grande, más hombre que todos los otros. O capaz que yo lo pienso porque me conviene, porque así me siento menos cobarde. La verdad que no sé.
A lo mejor esa vez que me fui hasta Haedo tendría que haber parado a la mujer y haberle preguntado. Capaz que la mujer me miró fijo porque era. Porque me vio con uniforme y le hice acordar al rubio. No sé. O por lo menos decirle algo. Decirle quién era yo. O decirle que al pibe más grande le puse Fernando por el rubio. O capaz que no se puede, porque decir una cosa hace que uno diga otra y a la final tenga que decirlas todas y no puedo. Porque a contarlo todo no me animo.

39 comentarios:

Maximiliano Martin Yañez dijo...

Me gustó esta historia porque muestra como habia soldados que por ejemplo nunca habian visto un inodoro y estaba el rubio que era mas sofisticado que tenia estudios y decia que cuando salia del ejercito iba a ir a estudiar, en una situacion estan jugando al futbol y el rubio era el habilidoso y habia un grandote que no se aguantaba eso y le empieza a pegar hasta que el rubio se enojo y se empezar a pegar trompadas, aunque el rubio este en inferioridad de condiciones de fisico, nunca se achico y le siguio peleando al grandote. Despues el campo donde estaban todos es atacado por ingleses y todos salen corriendo menos el rubio que al ser uno contra decenas de enemigos se queda peleando igual contra ellos.
Maxi Yañez 5to Santa Clara de Asis

Paula Barrera dijo...

La redacción de esta historia deja a pensar varias cosas, ya que siempre trata de dar vueltas y evitar contar sobre algo que lo estuvo persiguiendo hasta hace poco (El Rubio). Nunca queda claro tampoco si el estaba enamorado, lo admiraba o estaba obsesionado, ya que pareciera que lo tenía como mejor persona, ya sea porque el solo terminó la primaria y "el Rubio" aspiraba a ser Arquitecto (como los otros soldados lo molestaban). Tal vez el era lo que quería ser, alguien con estudios para saber más sobre la vida en sí.
También llama la atención como describe cuando se cruza a la mujer en Aedo o la lucha con los ingleses.

A decir verdad es una historia interesante y con mucho para analizar en detalle.

Anónimo dijo...

Gran historia esta de Eduardo Sacheri, habla acerca del frío, como lo sentimos o lo padecemos. Incluye en la narración a los soldados de la colimba y al fútbol. El rubio era distinto a los demás, ya que se destacaba por ser estudioso y dedicarse a aquello luego de estar en la milicia. Además un gran habilidoso jugando al fútbol. Esa parte del relato es interesante cuando habla que se agarró a las trompadas con otro que lo provocaba. Muy buen cuento del escritor.
Julián Santoro, 5to Santa Clara de Asís

Anónimo dijo...

El relato me gusto, ya que me parecio muy intenso y que se puede sertir al autor, su dolor, su angustia y como lo que le sucedio en malvinas lo hace ser mas firme mas "hombre".
En este se puede ver la admiracion de el hacia un soldado denominado "el rubio" el cual nunca se a chica hacia problemas mayores, ya que ahi muestra su inteligencia y valor, no como el resto que cuando tiene que luchar pierden el valor.
Tambien se muestra que el no puede superar la pérdida de este chico y que decidio en su honor nombrar a su hijo asi y sueña que llegue a ser un gran hombre. Se puede ver que el habla del frio en todo momento y dice que la palabra no es bien usada por nosotros y que pierde el sentido ya que para nosotros es una palabra mas pero nunca lo sentimos bien.
Tamier violeta 5to santa clara de asis

Anónimo dijo...

Me encantó la historia, la manera en como vuelve al pasado con una sola sensación (el frío) me pareció muy interesante.
También puedo destacar como el hombre habla acerca de un compañero que tuvo en las islas, "el rubio", que muestra cierta idolatría hacia el. Lo menciona bastante y cuando lo hace son solo comentarios buenos y lo más importante, a su hijo le pone el nombre de el, Francisco.
Me gustó que el autor haya dejado a opinión del lector que era lo que realmente sentía el personaje hacia "el rubio".
Irina Aranda 5to año Santa Clara de Asís

Diego Lazaro dijo...

Esta historia de Eduardo Sacheria me gusto, ya que, habla de algo lo cual los soldados argentinos, que fueron a Malvinas,padecieron; el frío.
Esta historia explica la guerra de Las Malvinas de otro punto de vista, ya que en esta historia, Sacheri habla mucho sobre un hombre, al que ld decían "El Rubio", el cual no le temía la guerra y además era bastante inteligente, este tambien decia que luego de la guerra se iba a dedicar a estudiar.Eduardl nombra mucho en su historia a "El Rubio", ya que le tenia mucho admiración, lo que hace pensar que Eduardo "le guste" su compañero (el rubio).
Finalmente Sacheri no superó la muerte de "El Rubio", y su hijo le puso el nombre de él, Fernando.
Diego Lazaro 3ro A Colegio Durham

Abril Buccilli dijo...

Abril Buccilli – Colegio Durham – 3° “A”
FRÍO
Es un cuento con mucho significado, tanto si lo leemos “superficialmente”, que delata a una persona nerviosa, que no fue a la escuela secundaria, pero que sí asistió a la Escuela Militar, que lo llevó a ser el jefe de los colimbas, donde conoció a “el rubio” un ex soldado que, al principio, sobresale por ser diferente entre los demás, la mosca blanca en el grupo, al que burlaban por tener manos suaves, un vocabulario más refinado y apariencia más débil frente a sus compañeros tan robustos; pero, en una de las batallas finales, se sacrifica por los demás cuando uno por uno, van dejado sus puestos en plena contienda posteriormente de que el blondo tomó control de la ametralladora, con un poco de ayuda del protagonista, sin embargo, el de pelo claro le ordena a su compañero que se vaya, este le dice que no, así que le insistió una vez más y accedió. Así es como se “invierte” las expectativas de sus colegas, quienes resultaron desistir cuando se les presentó la oportunidad. Primero los jefes, después los demás hasta que “el rubio” quedó solo en batalla.
Aunque “esa parte de la historia” es bastante significativa, creo que tiene un “trasfondo”: él tenía una manía con el rubio porque estaba enamorado de él. Hay varias “señales” como cuando dijo: “y encima me casé”, como si el matrimonio fuese una obligación que, aunque no te guste, tenés que acostumbrarte. O era una obsesión postraumática, es decir, que el trauma que le dejó la guerra lo volcó en los recuerdos de “el rubio” por eso es que dice: “hoy soñé con el rubio” en vez de tener pesadillas con la guerra en sí que creo es lo “normal” o lo que se espera de un ex veterano.

Karen Montana dijo...

En particular , esta historia me ha parecido genial , se da a notar la diferencia que tenia " el rubio" que era estudioso , educado y tenia varias habilidades (como en la parte donde se narra el partido de fútbol), entre los demás soldados,que no conocían lo que era un inodoro , esta historia referente a la guerra de a Malvinas y a lo que padecieron los soldados :" el frío".
Como lectora , se pueden sentir el dolor,con solo una palabra "frío",al igual que no se da a entender que el que narra la historia , estaba obsesionado, o solo le tenia un gran respeto a su compañero "el rubio", el final en si deja al autor con una duda :¿el que narra la historia , por que no se atrevió a hablarle a la mujer cuando la encontró?,¿por que no se anima a contar toda la historia?, ¿que es lo que esconde? , algunas preguntas como estas y muchas mas son las que nos deja esta historia de Eduardo Sacheri .
Karen Montana 5to año , Santa Clara de Asís

Javier Lopez dijo...

Esta historia me parecido muy buena debido a que muestra el trauma que un hombre puede sufrir por lo visto en la guerra, y también como puede acordarse de ello por cosas tan sencillas como el frio o el estar solo. Además de refleja a mi parecer muy bien la crudeza de la guerra, desde el punto de vista de alguien que la vivió.
Javier López. 4to año, Santa Clara de Asis

Anónimo dijo...

Este cuento se trata de cómo nos cuenta el protagonista su experiencia en la guerra y como le afecto la vida conocer al rubio.
El protagonista era un miembro del ejército, no era un colimba. Él cuenta que al terminar la guerra él deseaba continuar sus estudios ya que solo había completado la primaria y se sentía un bruto al lado de los otros colimbas.
Me llamó la atención la forma de escribir, ya que está escrito como si estuviera en una conversación y me pareció que estaba confundido porque se distraía con detalles que no aportan nada a la historia. Al final del cuento dice que lo más le afecto fue el haber dejado al rubio y el escapar porque desde ese momento se preguntaba que hubiese pasado si él se hubiera quedado con él, que le dijera que él se salvara o que se quedaran todos.
Matias Gaute Colegia Durham 3ro A

Pola Frasson dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pola Frasson dijo...

Valentino Frassón Colegio Durham 3°A
Este cuento de Eduardo Sancheria, es un relato muy bueno, pero refleja una historia que es muy triste, porque pensar en chicos de 18 años que fueron a luchar en representación de un país, sin estar preparados para una guerra, fue algo muy triste y verlos pasar por momentos de frío, hambre, trizteza por estar lejos de sus familias, etc, y los traumas q les dejó la guerra son algo muy difícil de superar y dejar su vida por su país yo los recuerdo como unos grandes héroes. Este relato fue algo lamentablemente real contado desde la perspectiva del autor.
Donde el protagonista era a mi parecer bisexual y aparentaba haberse enamorado de un soldado excelente al q el llamaba rubio.

Bruno gaita 3ro a Durham dijo...

Este Relato me gusto por la forma la cual lo cuenta el autor, un hombre nervioso que estuvo en la guerra y quedo traumado con algunas cosas que sucedieron alli pero una de las cosas que sufrio este señor fue el FRIO, Otra de las cosas que le sucedieron fue el estar solo, tambien refleja lo feo que es estar o vivir una guerra, desde el parecer del autor.
Quizas este comentario no se me haga muy largo ya que, Casi siempre describo al autor o lo que sucede en los anteriores cuentos, pero en este caso, no conozco al autor ni lei ninguno de sus cuentos y no puedo describir sus cuentos o si refleja su vida.
Tambien el autor habla sobre un hombre que le decia el rubio que no le temia a la guerra y era inteligente, por estas cosas eduardo lo admiraba, Despues el rubio fallecio y y eduard le puso a su hijo su nombre en recuerdo a el.

Floppy Belu dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Tamashiro Evelyn, 3° "A" Colegio Durham.
"FRIO" esta historia trata de un hombre que cuenta como sintió la guerra, los traumas que en él quedan y las pesadillas que ahora son solo sueños.
Nombra mucho el frío, ya que este le hace recordar aquella guerra. También nombra bastante al "rubio"
que era un hombre al cual le tenía mucha admiración y demasiado afecto, tanto que me hace pensar que estaba enamorado de él. El protagonista además estaba casado, pero por como lo relata en la historia parece estar arrepentido de haberse unido en matrimonio con su mujer ya que uno no dice "encima me casé". Igualmente puede que no haya estado enamorado del rubio, aunque dudo mucho de ello, ya que el hecho de ir a la guerra de por sí debe de ser horrible, peor ver morir a tus compañeros, cayendo uno por uno, por eso puede que nombre mucho al rubio.

Floppy Belu dijo...

Florencia Otero - Colegio Durham 3° año “A”
Esta narración me gustó por que relata en primera persona cómo los soldados argentinos vivieron la guerra de Malvinas, lo que siguen sintiendo con algunas cosas de todos los días como el frio que sentía cuando pintaba el cuartito que le hizo recordar el frio que sentía cuando estaba en la guerra, las pesadillas, la angustia de extrañar, no saber si van volver con su familia, el miedo de no saber qué hacer, no estaban preparados para esta guerra. La mayoría de los colimbas no sabían ni siquiera lo que era un inodoro, como a excepción del Rubio un chico que había terminado sus estudios y que usaba palabras que el resto no entendía, este era “la mosca blanca” del grupo, El Rubio recibía burlas de sus compañeros por ser tan delicado, ellos decían que no había tocado ninguna pala ni un martillo en toda su vida, pero luego fue el que salvo a sus compañeros.
Esto es un hecho que hoy en día nos sigue afectando a todos los argentinos, nos provoca tristeza al saber la cruda realidad que estos “chicos” los soldados tuvieron que vivir para defender nuestro pais

Sofia Di Sandro (Colegio Durham 3° "A") dijo...

En este cuento el autor habla del “frío” como un elemento de de la soledad y de la tristeza.
El personaje principal es un militar que siente algo no especificado por “el rubio” ya sea:
• Admiración: por ser un hombre inteligente, prolijo, ordenado y para nada cobarde.
• Obsesión: por haberlo dejado irse mientas luchaban y no agradecerle, cosa que le provoca culpa a este militar.
• Amor: porque el personaje principal no deja de pensar en él.
Detrás del personaje “el rubio” el autor deja algunos mensajes como:
• La gente piensa que un hombre que tiene cultura, es ordenado e inteligente no es demasiado hombre.
• “El rubio” no se acobardó cuando uno de los soldados (más intimidante que él) peleó con él, al igual que el Ejército Argentino que no se achicó a la hora de luchar contra el Ejército Inglés que, por cierto, tenía mucho más poder en todo sentido.
Lo bueno de este cuento es que se puede interpretar de diferente manera y lo que me pareció interesante fue que el personaje principal, en el final del cuento, deja saber que hay algo que no quiere contar, cosa que genera intriga en el lector.

Agustina Aldana, 4to año, Santa Clara de Asis dijo...

Me gusto, muy interesante como empieza hablando de lo que es el frío,sentir frío y estar solo y relacionarlo con el sufriemiento de la guerra y la perdida de su amor, el rubio, en la guerra.

Anónimo dijo...

Esta historia te deja pensando en que hay algo que el soldado oculta y no dice, siempre evita contar ese "algo" que hace que todavía siga pensando en e rubio. Siempre da vueltas en el tema y no aclara nada.
El texto comienza hablando sobre el frio, la sensación de tener frío y la diferencia entre sentirlo y decirlo. Tiene como temática la guerra de Malvinas, y lo que parece ser un "trauma" o algo que todavía no logra superar de la guerra.
Tambien habla sobre un soldado que combatió en Malvinas, este soldado recuerda a un compañero suyo al que le decían "el rubio". Habia muerto en la guerra.
Por la forma en que se refiere a él me hace pensar en que eran pareja o que estuvieron juntos. Usa un lenguaje sexual como "haga que se calienten con usted asi despues se sacan la leche con el enemigo". Dice que era guapo y que le caia bien.
Despues de la guerra fue a visitar a los padres del rubio, y no se animó a hablarle a la madre. Quizá estaba decidido a contarle que estuvo con su hijo y no se animó. Además le puso Fernando a su hijo mayor por el rubio (que se llamaba asi) eso puede significar que el rubio fue muy importante para el.
Algo que tambien noto es que el texto tiene un lenguaje muy coloquial, y esta narrado de una forma muy espontanea, como si nos estuviera contando la historia en persona.
Camila de la Fuente 4to año Santa Clara

Anónimo dijo...

La historia estuvo buena,como habla del frio de q no es lo mismo sentirlo q pensarlo ,de varias frases con doble sentido que te dejan pensando varias cosas ,como por ejemplo no se entedio muy bien si es q estaba enamorado del rubio o si es q lo admiraba demasiado porque era distinto a los demas soldados y como uno se puede sentir culpable por no decir un monton de cosas de ponerse a reflexionar y a acordarse de muchos momentos vividos en este caso de no haberle dicho a la mujer (la madre) como murio el rubio.
Tambien en cierta manera de arrepentirse por haber tomado algunas desiciones ,como por ejemplo el parecia arrepentido de haberse casado.
Daiana Carrazana 4to año Santa Clara de Asis.

Pamela Centurión Chávez 4to año Santa Clara de Asís dijo...

El protagonista cuenta como vivió la guerra y los traumas que le quedaron.
Nombra a cada rato el frío ya que fue lo que sintió por varios meses "Esa sensación incómoda en todo el cuerpo, esa especie de dolor suavecito que uno no se puede sacar de encima aunque quiera, esa molestia que a uno lo sigue aunque trate de escapársele y haga un montón de cosas (apichonarse, hacerse chiquito, zapatear fuerte, dar saltitos en el lugar, o lo que sea) para salirse de esa situación fea. Esas ganas tontas de querer irse lejos del propio cuerpo a un lugar que esté más tibio: tontas porque no se puede, pero uno las ganas las tiene igual".
También nombra mucho "al rubio", nunca deja claro que es lo que realmente siente por el ¿amor, obsesión o simple admiración?
Amor por que usa expresiones que dan a entender que se arrepiente de haberse cazado y el echo de que siempre está dando vueltas y no quiere contar toda la historia.
Obsesión por que "sueña con el rubio" y aunque se sienta culpable lo normal en un ex combatiente es tener pesadillas con la guerra, además le puso a unos de sus hijos Fernando, así se llamaba el rubio!! Esto es un claro ejemplo de que no lo olvida (y está bien supongo).
Admiración por que el rubio tuvo la oportunidad de irse como los demás pero no lo hizo y auqnue decían que era delicado y que parecía que nunca había agarrado una pala o un martillo, el rubio siguió adelante. No te le temió a la guerra.

Pamela Centurión Chávez 4to año Santa Clara de Asís

Anónimo dijo...

La historia estuvo muy entretenida ya que el autor te hace sentir la angustia, tristeza, soledad y frio que el siente. Me llamo la atencion la importamcia hacia su compañero "El rubio" ya que en la colimba lo admiraba mucho, luego que el fallesca le puso su nombre a su hijo por honor a él y el soñaba con su compañero. Es como que este compañero no le gano del todo la guerra, que a pesar de lo sucedido el rubio seguia con el y a pesar de todo lo vivido en la guerra este personaje pudo seguir con su vida normal.
Agustina Lopardo, 5to año, Santa Clara de Asis

Lula Albolian dijo...

Me encantó la historia, pareció muy intenso y se puede sentir al autor. Esta historia explica la guerra de Las Malvinas de otro punto de vista, se da a notar la diferencia que tenia el rubio que era estudioso y educado, entre los demás soldados. Me llamó la atención la forma de escribir, está escrito como si estuviera en una conversación y eso es lo que mas me gustó .
Ludmila Albolian, 5to, Santa Clara

Anónimo dijo...

Esta historia es interesante y da la sensación de querer analizarlo detalladamente.
En el se destacan al "frío" y al "rubio".
En gran parte del relato se describe de diversas maneras el frío, como lo sentimos y como nos damos cuenta cuando realmente lo que sentimos es frío y no otra sensación. Se dice que la palabra "frío " no es usada correctamente ya que decimos que lo sentimos pero realmente no es asi.
Tambien se lo destaca mucho al rubio la admiración hacia el ya que era sabio, inteligente y tenia mucho valor. Se muestra la angustia del hombre al haber perdido al rubio. En su nombre nombra a su hijo como él, el cual quiere que llegue a ser igual de buena persona e inteligente como em varias ocasiones nombra. Lo menciona bastante y cuando lo hace solo habla de el de buena manera, lo describe con comentarios buenos constantemente.
El relato es muy bueno, intenso en el cual podemos encontrar muchos sentimientos, sensaciones y emociones. Muy bueno.
Molina Yanina 5to año santa clara de asis

Anónimo dijo...

Me gusta esta historia, es interesante y entretenido cuando habla sobre "el frio" ya que nos hace acordar a esa dura guerra. Lo bueno de este cuento es que se puede interpretar de diferentes maneras.En el final del cuento, deja pensando que hay algo que no quiere contar,me deja con la intriga.
GONZALO ARANDA, 5TO AÑO SANTA CLARA DE ASIS

Anónimo dijo...

Me parece interesante y muy buena historia, me genero intriga el final. Y mas que nada me gusta como vuelve al pasado con una sola sensacion que es el "frio". Lo que realmente sentia por el rubio era amor u obsesion? Excelente relato.
Micaela Medina, 5to año, Santa Clara de Asis.

Chiara Petrone 5to año dijo...

Me gustó mucho la historia y como fue narrada, es una mezcla de sentimientos como impotencia, dolor, angustia y curiosidad.
Me llamó la atención la admiración y el respeto que demuestra hacia "el rubio", ya que era distinto a los demás soldados.
Chiara Petrone, 5to año.

Anónimo dijo...

Esta historia me llamó mucho la tensión por el hecho de como él recuerda todos los traumas que tuvo en la guerra de Malvinas, por la sensación de tener frío y la diferencia entre sentirlo y decirlo ya que él tuvo que sufrirlo por meses.
También me llamó la atención de que se nombra mucho al "rubio", en mi opinión el autor tenía mucha admiración hacia su persona, porque el no era como los otros soldados, el rubio era sofisticado.
Siempre soñaba con el porque se sentía culpable por haberlo abandonado en una de las batallas finales, y hoy en día se sigue preguntando que hubiera pasado si en vez de haberse ido se hubiera quedado.

Anónimo dijo...

Circe Rodriguez Lezano, Santa Clara de Asis 5to año

Camila Pirolo dijo...

Este es un relato muy profundo, que nos lleva a reflexionar sobre cómo siguieron la vida los combatientes luego de la guerra. Que consigo se llevaron muchos recuerdos que permanecerán eternamente en su memoria.
Nos lleva a pensar lo que el frío realmente es, ya que el autor toma el frío como un elemento cargado de recuerdos y sensaciones, como la nostalgia, la soledad y la tristeza.
La historia desenvuelve lo ocurrido durante la guerra y particularmente lo sucedido con El Rubio, pero igual quedan muchos misterios y recuerdos que solo el autor sabe.
Esto también nos cuenta la historia de otro héroe de Malvinas, que dejó su vida por la Patria y sus amigos.
Camila Pirolo 5to año Santa Clara de Asis

Camila Fernandez dijo...

La historia nos da una triste realidad de los sentimientos de aquellas personas que lograron sobrevivir a la Guerra de Malvinas.
El personaje principal (ex combatiente), hace referencia a un compañero al que le dice "El Rubio", de quien a nadie le quiere contar cual es su razón de sus recuerdos continuos.
Frío, aquella sensación que sintieron hasta finalizar la guerra, pero quizás no solo sea por eso su título, sino que también podemos decir que es lo que el personaje siente en su interior, un frio que lo recorre al acordarse de su misterioso amigo.
Cuál es el motivo por el cuál no quería contarle a nadie esta historia? Quizás sea porque no solo le comía la culpa por haberlo abandonado en la batalla, sino que los sentimientos que él sentía por El Rubio iban más allá de una amistad.

Camila Fernandez, 5to Año, Santa Clara de Asís

lucas san sebastian dijo...

Esta historia me parecido muy buena debido a que muestra el trauma que un hombre puede sufrir por lo visto en la guerra, y también como puede acordarse de ello por cosas tan sencillas como el frió o el estar solo.Me llamó la atención la admiración y el respeto que demuestra hacia "el rubio", ya que era distinto a los demás soldados.Y me parece interesante lo que al autor le causo angustia,sufrimiento y muy solo.

Teo Lopez-3er año A-Colegio Durham dijo...

Este relato nos otorga grandes y diferentes interprestaciones del protagonista.Con esto me refiero a "El frio", por ejemplo, que repercutodurante toda la narración como una sensación desagradable y incomoda a la que tuve que enfrentarse constantemente durante la guerra.
Él se ingreso en un colegio militar, ya que solo habia terminado la primaria.Llegua al rango de comandante,y dirige a los colimbas. El que más destacaba era una llamado "El Rubio", ya que era muy prolijo y ordena a diferencia de los demas. El protagonista genera un cariño con su compañero, este genera dudas en el tramo final del relato, donde de decidir si escapar o quedarse a ayudarlo, e igual manera, elije la primera opción.
Como dato final quiero incluir que creo que el protagonista estaba enamorado del Rubio, debido a que este se queja de estar casado en una de sus frases.

Camila Roldan dijo...

Sinceramente este cuento me conmovio de principio a fin.Nunca lei algo que me emocione tanto como lo hizo este.
Sugun el protagonista el "rubio" era algo que estaba bien, era alguien que estaba ahi en la cima.A el le hubiese encanatdo ser como el,estudioso, culto, jugar bien al football y nada mas y menos que tener la valentia de tomar el cargo de jefe por unos segundos y agarrar la ametralladora y darle con todo a los enemigos(ingleses). Por eso es que el siente culpa, yo tambien lo sentiria, pero a pesar e eso yo creo que en un punto se enamoro de el o era mucha la admiracion que el sentia hacia el.

Camila Roldan 5to Santa Clara de Asis

Gianfranco Riccelli - 3er Año ´´A´´ - Colegio Durham dijo...

Este relato me pareció muy interesante ya que habla sobre un tema como es Malvinas y el horror de la guerra. Este cuento esta contado en primera persona y muestra mas o menos como se vivía en el campo de batalla. En este el protagonista, un jefe de colimbas, está obsesionado con ´´El Rubio´´, uno de sus colimbas. En un principio este describe a ´´El Rubio´´ como la oveja negra de su grupo de ´´soldados´´, porque este parecía haber tenido una educación decente y no era fornido como sus compañeros. Pero al final su valentía es la que los salva ordenándoles que huyan mientras el disparaba. Esto deja un trauma en el protagonista por tener que dejar a un camarada luchando solo en el frente de guerra. Años después el protagonista, al no superar su trauma, decide ponerle de nombre a su hijo Fernando, que era el nombre de ´´El Rubio´´, para honrarlo.

Santi Pulleiro dijo...

Este relato a mi parecer es muy bueno, la temática (la guerra por Malvinas), El protagonista como narrador y lo mejor que sea un hombre que tenga una buena historia para contar.
La trama es muy entretenida. El personaje el cual lo llaman con el apodo de "El Rubio", con el avance de la lectura se encuentra con el protagonista y un pelotón de militares en un tiroteo contra los ingleses. En ese momento 1 por 1 se fueron retirando los los militares que conformaban el pelotón y quedaron solos el protagonista y el Rubio ,Este se dirigió a su compañero y le dijo que se fuera. Al irse ,el protagonista lo volvió a pensar y se de lamento por haber dejado a su compañero y se lamentó .Al pasar los años el mismo No superó la pérdida de "el Rubio" y en recuerdo a él a su hijo le puso de Fernando el mismo nombre que el de "el Rubio"

Lucas Akerme dijo...

El relato me gusto, ya que me parecio muy intenso y que se puede sertir al autor, su dolor, su angustia y como lo que le sucedio en malvinas lo hace ser mas firme mas "hombre".
En este se puede ver la admiracion de el hacia un soldado denominado "el rubio" el cual nunca se a chica hacia problemas mayores, ya que ahi muestra su inteligencia y valor, no como el resto que cuando tiene que luchar pierden el valor.
Tambien se muestra que el no puede superar la pérdida de este chico y que decidio en su honor nombrar a su hijo asi y sueña que llegue a ser un gran hombre. Se puede ver que el habla del frio en todo momento y dice que la palabra no es bien usada por nosotros y que pierde el sentido ya que para nosotros es una palabra mas pero nunca lo sentimos bien.
Lucas Akerme 3 "A" Durham

Anónimo dijo...

Este relato trata sobre un hombre que haciendo la colimba conoce a un soldado rubio, que a diferencia de las demas soldados el rubio era un hombre letrado, educado.
Este soldado tenia un gran respeto hacia el rubio, pero no se atrevia a contar todo que vivieron mientras estaban en el servicio militar
Luz Tortorelli 5 año Colegio Santa Clara de Asís

Unknown dijo...

Sacheri utiliza un lenguaje simple y sencillo, tan simple que logra acariciarte el alma con sus sencillas palabras. Me fascina leer literatura argentina y ver cómo manejan la lengua ciertos escritores. Me encanta analizar los idiomas, los dialectos y los idiolectos, es realmente interesante ver cómo utilizan nuestro lenguaje cotidiano y cómo lo plasman en papel. De esta forma, logran conectar a la gente, generan una fuerte identificación con el lector, acercan a los extranjeros y les comparten un pedacito de su cultura, de su identidad cultural. Este cuento conmemora un momento histórico, una herida que sigue latente en los argentinos, pero creo que es muy universal. Cualquiera puede identificarse con el melancólico narrador y el valiente rubio. Saludos Nicolás gyukits