En los últimos años se ha vuelto cada vez más evidente la problemática del uso excesivo del celular, tanto en la vida cotidiana como dentro del aula. El teléfono móvil, que puede ser una herramienta útil en determinados contextos, también se ha transformado en una fuente de distracción constante. Muchas personas, y especialmente los adolescentes, llegan a desarrollar una dependencia que puede considerarse una forma de adicción. Esa adicción al celular impide concentrarse en tareas importantes, interfiere con las relaciones personales y afecta el rendimiento académico.
Dentro de la escuela, el uso del celular durante la clase representa un obstáculo para el aprendizaje. El estudiante que lo utiliza no presta la atención necesaria, no puede seguir el hilo de la explicación y pierde oportunidades de participar y preguntar. Además, su conducta interrumpe a sus compañeros, ya que genera un clima de dispersión y resta seriedad al trabajo escolar. Por esa razón, existe una regla clara e inquebrantable: no está permitido el uso del celular en el aula durante el horario de clases. La prioridad es el aprendizaje, y para lograrlo necesitamos concentración, respeto y silencio de trabajo.
Es fundamental que todos comprendamos que las reglas del aula no son un capricho del docente, sino una forma de garantizar un espacio de aprendizaje compartido. Respetar las normas significa colaborar con el profesor y con los compañeros, para que la clase pueda desarrollarse en un clima positivo. Cuando cada uno hace su parte, todos salimos beneficiados.
Algunas de estas normas incluyen cuestiones que parecen simples, pero que son muy importantes. Por ejemplo, nadie debe levantarse del asiento antes de tiempo, ni guardar los útiles antes de que la clase finalice. Hacerlo rompe la concentración del grupo y transmite la idea de que lo que se está trabajando ya no importa. De la misma manera, no se debe abrir la puerta del aula ni esperar en el pasillo minutos antes de que suene el timbre. Ese comportamiento genera desorden, distrae al resto y afecta la autoridad del docente. La clase termina cuando corresponde, y no antes. El respeto por los horarios es una forma de respeto por el trabajo de todos.
Si estas normas no se cumplen, se produce lo que llamamos un clima disruptivo. Un clima disruptivo no es otra cosa que un ambiente en el que resulta muy difícil aprender, porque la atención está puesta en cualquier cosa menos en el estudio. Para prevenir estas situaciones, necesitamos que cada alumno se comprometa con una actitud de colaboración. Eso significa escuchar al docente cuando explica, participar en las actividades propuestas, respetar la palabra del compañero y mantener un comportamiento adecuado.
Existen estrategias simples que todos podemos aplicar para mejorar la convivencia en clase: apagar el celular o guardarlo en la mochila, preparar el material necesario antes de empezar la lección, anotar las tareas sin discutir ni interrumpir, esperar con paciencia a que llegue la hora de salir y, sobre todo, mantener siempre un trato respetuoso hacia los demás. El aula debe ser un espacio de concentración, de trabajo y también de crecimiento personal.
Finalmente, recordemos que estas reglas no buscan limitar la libertad, sino orientarla. En la medida en que podamos organizarnos, cumplir con los horarios y respetar la palabra del profesor, también estaremos aprendiendo valores que van más allá de la escuela: la responsabilidad, la disciplina y la consideración hacia los demás. Sólo con ese compromiso compartido lograremos un verdadero clima de aprendizaje, donde cada clase sea una oportunidad para crecer, para superarnos y para prepararnos mejor para el futuro.
Preguntas de reflexión
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¿Por qué el uso del celular en clase es considerado un problema y puede compararse con una forma de adicción?
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¿Qué consecuencias tiene que un alumno se levante de su asiento o guarde los útiles antes de que termine la clase?
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¿Qué significa “colaborar con el profesor” y por qué es importante para el clima de aprendizaje?
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¿Qué es un clima disruptivo y de qué manera se puede evitar dentro del aula?
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¿Qué valores, además de los conocimientos, se aprenden cuando respetamos las normas del aula?
Respuestas sugeridas
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Porque distrae al alumno, le impide prestar atención, afecta su rendimiento académico y puede generar una dependencia que interfiere en la vida diaria.
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Rompe la concentración de la clase, genera desorden y transmite la idea de que lo que se está trabajando no tiene valor.
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Significa escuchar, respetar, participar de manera adecuada y seguir las indicaciones. Es importante porque ayuda a que la clase se desarrolle en orden y todos puedan aprender.
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Un clima disruptivo es un ambiente donde no se puede aprender bien porque hay desorden y distracciones. Se evita respetando las normas, manteniendo la atención y colaborando entre todos.
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Se aprenden valores como la responsabilidad, la disciplina, el respeto y la consideración hacia los demás, que sirven también fuera de la escuela.
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