LUBOMÍR DOLEŽEL: LA TEORÍA DE LOS MUNDOS POSIBLES

Lubomír Doležel fue un teórico checo que aplicó la teoría de los mundos posibles al estudio de la ficción. En Heterocósmica sostuvo que una obra no copia la realidad: mediante el lenguaje construye un mundo habitado por personajes, objetos, lugares y acontecimientos.

Ciertos elementos pueden proceder del mundo real, pero cambian al ingresar en la ficción. El Londres de Dickens no es la ciudad, sino una versión creada por sus textos. Así, Napoleón en Guerra y paz pertenece al mundo ficcional de Tolstói, aunque se base en una figura histórica.

Los personajes inventados poseen existencia dentro de su mundo. Hamlet no vivió en la realidad, pero dentro de la obra de Shakespeare es verdadero que es príncipe de Dinamarca. Las afirmaciones literarias deben evaluarse según el universo al que pertenecen. Decir que Emma Bovary muere envenenada es verdadero en la novela de Flaubert; afirmar que muere atropellada sería falso.

Los mundos son incompletos. El texto no informa cada detalle de los personajes y lugares. Si una novela no menciona el color de una habitación, el lector no puede afirmar que sea blanca o azul. Puede imaginarlo, pero esa elección no se convierte en un hecho del mundo narrado.

Cada mundo posee reglas. En un relato realista, una resurrección puede resultar imposible; en un universo fantástico, puede ser aceptada. La teoría de Doležel permite estudiar qué existe, qué es posible, qué está prohibido y qué queda indeterminado dentro de una obra, sin exigir que sus leyes coincidan con las del mundo real.

PREGUNTAS

  1. ¿Qué diferencia existe entre copiar la realidad y construir un mundo ficcional?

  2. ¿Cómo puede determinarse si una afirmación sobre una obra es verdadera o falsa?

  3. ¿Qué significa que los mundos ficcionales sean incompletos y posean reglas propias?

RESPUESTAS

  1. ¿Qué diferencia existe entre copiar la realidad y construir un mundo ficcional?

Según Doležel, una obra literaria no se limita a reproducir personas, lugares y acontecimientos existentes. El lenguaje construye un universo nuevo cuyos elementos adquieren una existencia propia dentro de la ficción.

Una novela puede incorporar lugares reales, como Londres, o personajes históricos, como Napoleón. Sin embargo, esos elementos cambian al ingresar en el mundo narrado. El Londres de una novela de Dickens está formado solamente por los espacios, ambientes y características seleccionados por el escritor. No contiene necesariamente todos los edificios, habitantes y acontecimientos del Londres histórico.

Del mismo modo, el Napoleón de Guerra y paz se relaciona con una figura histórica, pero pertenece al mundo construido por Tolstói. Sus palabras, acciones y pensamientos deben analizarse según la novela, aunque puedan compararse con documentos históricos.

  1. ¿Cómo puede determinarse si una afirmación sobre una obra es verdadera o falsa?

Una afirmación literaria debe evaluarse de acuerdo con el mundo ficcional al que se refiere. No importa que el acontecimiento no haya sucedido en la realidad histórica. Lo importante es determinar si ocurrió dentro del universo construido por la obra.

Hamlet no fue necesariamente un príncipe histórico de Dinamarca, pero es verdadero que posee ese título dentro de la tragedia de Shakespeare. Del mismo modo, es verdadero que Emma Bovary muere después de ingerir arsénico porque ese acontecimiento forma parte de la novela de Flaubert.

En cambio, decir que Emma muere atropellada sería falso. Esa posibilidad podría aparecer en una adaptación o en una reescritura, pero no pertenece al mundo de Madame Bovary. Cada versión que modifique los acontecimientos construirá un mundo ficcional diferente.

  1. ¿Qué significa que los mundos ficcionales sean incompletos y posean reglas propias?

Un mundo ficcional es incompleto porque ningún texto puede informar todos los detalles de sus personajes, objetos y lugares. Si una narración no menciona el color de una habitación, ese dato queda indeterminado. El lector puede imaginarlo, pero no debe presentar su suposición como información proporcionada por la obra.

La incompletud no constituye un defecto. El texto selecciona los elementos necesarios para construir su mundo y deja numerosos espacios sin definir. Estos vacíos permiten la participación imaginativa del lector, aunque esa libertad posee límites.

Además, cada mundo establece sus propias posibilidades. Una resurrección puede resultar imposible en una novela realista y completamente normal en un relato fantástico. Para interpretar correctamente una obra, el lector debe reconocer qué acciones son posibles, imposibles, obligatorias o prohibidas según las reglas de ese universo.


No hay comentarios: