René Girard fue un crítico y pensador que desarrolló la teoría del deseo mimético. Según Girard, no deseamos un objeto por sus cualidades, sino porque otra persona lo desea o porque la consideramos un modelo. El deseo forma un triángulo compuesto por el sujeto, el modelo y el objeto.
En Mentira romántica y verdad novelesca, Girard analizó Don Quijote. El protagonista desea convertirse en caballero porque imita a Amadís de Gaula, héroe de los libros de caballerías. Emma Bovary, personaje de Gustave Flaubert, también aprende a desear mediante las novelas románticas que lee. Ambos creen que sus aspiraciones son personales, pero han tomado modelos ajenos.
Cuando el modelo se encuentra distante, puede ser admirado sin convertirse en un obstáculo. Pero si dos personas cercanas desean el mismo objeto, surge la rivalidad. Cada una imita el deseo de la otra, y el objeto puede perder importancia frente a la necesidad de derrotar al rival. La imitación multiplica el conflicto y la violencia.
Girard extendió esta teoría a las comunidades. Cuando una crisis amenaza con enfrentar a todos, el grupo puede concentrar la violencia sobre una víctima. Esa persona es convertida en culpable de problemas colectivos y su expulsión o muerte restablece la unidad. Girard llamó a este proceso mecanismo del chivo expiatorio.
En su lectura de Edipo, la peste de Tebas termina atribuyéndose a un culpable designado. La teoría permite analizar cómo los relatos representan deseos aprendidos, rivalidades crecientes y comunidades que recuperan el orden mediante el sacrificio de una víctima.
PREGUNTAS
¿Por qué Girard afirma que el deseo posee una estructura triangular?
¿Cómo puede un modelo admirado convertirse en rival?
¿En qué consiste el mecanismo del chivo expiatorio?
RESPUESTAS
¿Por qué Girard afirma que el deseo posee una estructura triangular?
Girard sostiene que entre la persona que desea y el objeto deseado suele existir un tercer elemento: el modelo o mediador. El sujeto no elige el objeto de manera completamente independiente, sino que aprende a valorarlo porque observa que alguien más lo posee, lo busca o lo presenta como deseable.
El triángulo está formado, entonces, por el sujeto que desea, el modelo que orienta ese deseo y el objeto hacia el cual ambos se dirigen. El objeto puede ser una cosa material, una posición social, una relación amorosa o una forma de vida.
Don Quijote desea convertirse en caballero porque toma a Amadís de Gaula como modelo. Emma Bovary desea aventuras amorosas y una vida refinada porque imita los ideales aprendidos en las novelas románticas. Los dos creen expresar deseos personales, aunque sus aspiraciones han sido orientadas por modelos anteriores.
¿Cómo puede un modelo admirado convertirse en rival?
Cuando el modelo se encuentra muy alejado, puede ser imitado sin que exista un enfrentamiento directo. Amadís de Gaula no puede competir verdaderamente con Don Quijote porque pertenece a los libros de caballerías. Girard denomina mediación externa a esta relación.
La situación cambia cuando el modelo pertenece al mismo mundo que el sujeto y ambos pueden buscar el mismo objeto. La persona admirada se convierte entonces en un obstáculo. El sujeto quiere obtener aquello que el modelo desea, mientras el modelo puede comenzar a defenderlo con mayor intensidad.
Así aparece la rivalidad mimética. Cada rival imita la ambición y la violencia del otro. Con el tiempo, el objeto inicial puede perder importancia y el verdadero objetivo pasa a ser derrotar al adversario. La imitación que comenzó orientando el deseo termina multiplicando el conflicto.
¿En qué consiste el mecanismo del chivo expiatorio?
El mecanismo del chivo expiatorio aparece cuando una comunidad atraviesa una crisis que amenaza con enfrentar a todos sus integrantes. Para detener la violencia interna, el grupo concentra su hostilidad sobre una sola persona o sobre una minoría, a la que responsabiliza por todos los problemas.
La víctima puede ser extranjera, diferente, débil o encontrarse en una posición excepcional. Su culpabilidad no necesita ser comprobada de manera objetiva. Lo importante es que la comunidad crea que su expulsión o eliminación permitirá recuperar el orden.
Girard encuentra este mecanismo en numerosos mitos. En la historia de Edipo, la peste de Tebas se explica mediante la presencia de un culpable cuya expulsión debería purificar la ciudad. El sacrificio reúne nuevamente a la comunidad, pero oculta que la violencia colectiva fue desplazada sobre una única víctima.
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